22 de septiembre del 2009
Lurra, Sua, Ura y Airea se engalanan para la gran fiesta. Los hilos, agujas, plastes, pinturas, adornos y tintorerías se revuelven nerviosos a
nte las prisas de la gran cita.
Llegan las fiestas del barrio, el barrio que les dio la vida y las ganas de seguir viviendo. Y también vuelven a sonar campanas de prohibición y usurpación. Campanas que repican en el vacío de la idiotez y el ridículo. No las necesitamos, si algo le sobra a este barrio son campanas. Nosotros y nosotras queremos campanas de ilusión y compromiso en forma de fiesta y diversión. Nunca los campanarios podrán sonar ajenos a su vecindario.
Desde la comparsa, una vez más y más alto si cabe, animamos a participar y a disfrutar de estos días de fiesta y reivindicación.
Los gigantes desde lo alto, los txikis desde lo bajo y el resto de la vecindad desde cada una de las esquinas, vamos a dar la campanada. Nuestra campanada. ¡A disfrutar!